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Mostrando las entradas etiquetadas como alunizaciones

HAIKUS (3 )

La luna en mis haikus no es un mero objeto de evocación de la naturaleza, es mucho más: es fuerza, esencia, inspiración, identidad.  HAIKU Nº 9 Ígnea luna que conmueves las aguas, tu luz me aguarda. ultramundos | víctor m. alonso HAIKU Nº 10 Dame una luna que me deje sin habla pero con verso. Pedro Lastra en Unsplash HAIKU Nº 11 Te espero aquí a las diez de la luna, nuestra hora mágica. HAIKU Nº 12 Ninfa indolente en su menguante sueño,  mi amada luna. HAIKU Nº 13 Vago como Eros con los ojos vendados  pero sin flecha. Christian Schloe Txaro Cárdenas /  Moon Naciente HAIKUS (1) HAIKUS (2)

HAIKUS (2)

Donostia, la ciudad vertical. El otoño, las bicicletas... Segunda entrada con mis haikus. HAIKU Nº 5 Tarde de otoño, la ciudad vertical ama el bullicio. Moon HAIKU Nº6 Por la mañana, leves gotas de lluvia. Isla entre brumas. Moon HAIKU Nº 7 Sol que adormeces  en silencio el columpio. Umbrío otoño. Foto de Jan Huber en Unsplash HAIKU Nº 8 Finas guirnaldas, gotas en blanco y negro, giro importuno. Si quieres leer más haikus, haz clic aquí  Txaro Cárdenas /  Moon Naciente

Hoy no es el Día Internacional de la Luna

  Hoy no es el Día Internacional de la Luna Alunizaciones de Moon Naciente CORDONPRESS. Brentwood, Estados Unidos  National Geographic España Al final del camino Hoy he tenido un sueño en el que me veo a mí misma corriendo, sin pausa. Estoy atrapada en una carrera hacia el horizonte sin un punto de intersección entre la línea que traza mi mirada y la mancha roja de un sol que se oculta. La vida se me va en las palabras, en las hojas vacías del calendario. Quiero detenerme a interrogar a esa luna que me espera al final de mi camino. Escribir en la luna (Yo no tengo coche) Hay noches en las que me encierro en la luna y empiezo a escribir de manera automática, como ahora. Es como si cogiera el coche por el mero placer de conducir, sin rumbo fijo, sin elegir destino. Donde la luna me lleve. Me detengo unos segundos y me concentro para inspirarme, pero casi de inmediato decido que no, que no necesito de las musas, ni siquiera de esta luna en cuyas dependencias me aíslo tan a menudo...