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Micro del café

La odio. Entra todas las tardes acompañada de su hija, una mujer de unos cincuenta años a la que se dirige de forma brusca y con manifiesto desprecio. A mí tampoco me trata bien, de hecho, siempre se acomoda en la barra y empieza su juego de poder, mirándome fijamente, provocándome para ponerme nerviosa y someterme. Oye, sácanos dos cafés con leche. El mío en vaso. ¡Calientas la leche demasiado, está hirviendo! Pásamelo a una taza grande. ¡Pero bueno, si este café está helado, es que no tienes ni idea! Tú me vas a enseñar a mí, que he sido  camarera del  California treinta y cinco años! ¿Va a tomar usted algo más? Que te he dicho que este café está frío, ¿es que no escuchas? No le hable así, la señorita solo desea ser amable con usted.  La odio. Odio su manera de sorber el café, su forma de llevarse el croissant empapado a la boca, las manchas que exhibe en su vestido, una bata abotonada de arriba abajo, siempre la misma, como si no tuviera otra. No la aguanto. He entrado...

INDIGNACIÓN

  Indignación, incoherencia, críticas, la viga en tu ojo y el mío con glaucoma... Todos los años, por Semana Grande, se reunían en aquel restaurante, pedían sendas chuletas de ternera a la brasa y criticaban al amigo de un amigo al que le encantaban las corridas de toros. ¡Qué salvajada! Moon Naciente

Breves que se creen lunas, algún Haiku se habrá colado

  Breves que se creen poemas, poemas que se creen lunas. Volvió a causar estragos  la última luna de abril. BREVES Nº1 Vago como Eros con los ojos vendados pero sin flecha. Nº2 Hoy solo puedo  escribirte  dos versos. Nº3 La conciencia tranquila. El verso en paz. Cada luna en su sitio. Nº4  (A mi hija) Hay poemas como rayos, lunas incandescentes, versos que desafían los sismógrafos y penumbras que buscan asilo en tus cabellos. Moon Naciente

En el limbo

Cuando quiso darse cuenta, estaba tan lejos que su mente no pudo hallar el camino de regreso. EN EL LIMBO Fue un claro knock out. Su cuerpo se desplomó sobre la lona. A partir de aquel día sus pensamientos quedaron fuera de combate y sus recuerdos se perdieron en el limbo de su biografía. Moon Naciente Foto de Prateek Katyal en Unsplash

SOMNI

Últimamente sueño con párrafos literarios. Lo curioso es que soy yo misma quien se los dicta a mi otro yo, que duerme (ya no) plácidamente. Cuando despierto tengo la extraña sensación de haber escrito algo que merecería la pena recordar. Moon Naciente Foto de Kate Stone Matheson en Unsplash

AMOUR FOU

Bienaventurados los amantes porque de ellos será el reino de los... —¿Y esas sirenas a lo lejos? —He escuchado algo en la radio sobre una fuga en el psiquiátrico... —¿Será por nosotros? —Qué más da, cariño. ¿Tú me quieres, verdad? Moon Naciente Foto de Tyler Nix en Unsplash

Yo, tú misma

Siempre pensé que haría realidad mis sueños con tan solo escribirlos. ¡Qué ingenua! No eres especial, ni siquiera escribes bien. Tan solo eres una mente obsesionada que se cree poseída por el espíritu de la luna. No es cierto, soy una persona equilibrada, pero muy sensible. ¿Con qué autoridad me criticas? Con la que tú me has otorgado. Fíjate bien: ¿Ves algún guion que demuestre que esto es un diálogo? —Estás hablando en sueños. Muévete, que llegarás tarde al trabajo. He dejado tu delantal recién planchado sobre la mesa de la cocina. Moon Naciente Imagen de Pixabay