Ir al contenido principal

Entradas

Corazón hueco

  Todo cabe en un corazón hueco: La alegría, la miseria, el dolor, las miradas, los latidos, los pellizcos, la lluvia, las  tartas de cumpleaños, las margaritas, los maullidos, las cintas de terciopelo, los botones de una camisa, una "t" seguida de una "u", la soledad, la luz, una ola, una boca, un charco, un puente, una pestaña revoloteando, un diente de leche, una lágrima, un chupete, un tren, un acueducto, una piedra, una guitarra, una pluma, la bondad, la caricia, una nube, la sorpresa, la luna, el adiós... No me pintes lunas. No las quiero. No me sonrías y luego calles. Arráncame el corazón  de una mirada. Moon Naciente Diseño realizado con Canva IA

OTOÑEANDO

El otoño llega en septiembre, después de los baños de agosto, tras las hordas de turistas y la invasión de los mosquitos. El otoño llega con el zumbar de las avispas, el aroma a buñuelo, el pecado de los huesos de santo, precursores   — buñuelos y huesos —  del cuento más cálido del año, aunque el frío azote y la nieve intente hacer acto de presencia. El otoño llega y con él, los versos mínimos de la caída de la hoja. HAIKU OTOÑO La luz decrece, estío en retirada, avanza el rayo. Fotografía de Jeremy Bishop OTOÑO Y FINAL Una lluvia intensa derramó sus lágrimas sobre los helechos. Las hojas alfombraron la tierra, la vida adormecida esperaba tu regreso. Aquella puerta jamás se abrió ni brotó humo de la chimenea. Y así fue cómo el otoño reunió para siempre la lluvia y el desconsuelo. HAIKU Vuelve el otoño  con sus manos vacías, lloran los sauces . Fotografía de Cosimo Antitomaso Moon Naciente 

MICROS SALVAJES

 Tres microrrelatos salvajes. Recordad que en un discurso  narrativo  no separar autor y voz está penado con la muerte. MICRO SALVAJE No tengo que someterme a psicoanálisis para saber que estoy sufriendo una fase  de hipersensibilidad reactiva nivel ocho.  Espero que se me pase, tan solo necesito un bate de béisbol. VIDA FAMILIAR DE UN PSICÓPATA —¡Estoy harta de tener que pasar la fregona cada vez que te encaprichas de una  rubia! —Lo siento, mi amor. ¿Te acerco la lejía? Y AHORA LLÁMAME FEMINAZI  Primero los aturdía con un espray. Luego los violaba con una lima de hierro —de esas que se usaban antiguamente  en los mataderos—, provocándoles desgarros anales y perforaciones en el  intestino. Ninguno merecía sobrevivir. Ellas, sus víctimas, tampoco lo habían conseguido. Antes de desaparecer dejaba una nota firmada: Némesis. (Nunca descubrieron mi identidad). Imagen IA  Moon Naciente

HAIKUS (I)

 En Los crímenes del café con leche, cuatro Haikus: naturaleza   y luna, de la mano. HAIKU  Nº1 Con fotografía de José Portela Campos un Haiku dedicado a la esperanza, que en ocasiones se siente "atada". Cerrada en verdes, la esperanza cautiva el aire añora. HAIKU Nº2 Moon Blanca corona   asomas solitaria, jardín urbano. HAIKU Nº 3 Con fotografía de Cosimo Antitomaso . Sueño profundo del pueblo entre montañas. Alba de luna. HAIKU Nº4 Foto de Sora Sagano en Unsplash Sol que se esconde, noche de luna llena, fin de la historia. Moon Naciente

UN SUEÑO DE LUNA

  Hace catorce años inicié un proyecto cultural que durante mucho tiempo fue mi obsesión: una revista digital cuyo objetivo  era  abarcar todas las disciplinas culturales. Así nació MoonMagazine, La Revista Lúdico-Cultural de los Lunáticos . Hoy sigo empujando mi sueño cuesta arriba. Soy como Sísifo pero con luna. Papilla estelar, Remedios Varo Esta luna marcó mi nacimiento y a veces se transfigura en versos. HAIKU Dame una luna que me deje sin habla pero con verso. También ha sido testigo de momentos críticos del pasado. TRANSICIÓN Siento urgencia por romper el maleficio que me ata a lo que quedó atrás. Años y  años desperdiciados que deshojo sin desearlo, margaritas de pétalos como  alfileres. Cada una de ellas tiñe de rojo furioso el cielo donde, por momentos, palpita mi  luna de plata malherida . Pero ante todo, valor. Y resiliencia. VALIENTE Nada asusta al corazón. Osado, cualquier gesta acomete, no sin antes vestirse de plateada cota de malla. Porque ...

El apagón

 Lo que él se empecinaba en denominar inspiración lo había sumido en un estado de enajenación mental tan profundo que cuando a su portátil se le agotó la batería, creyó haber muerto. Moon Naciente

Micro del café

La odio. Entra todas las tardes acompañada de su hija, una mujer de unos cincuenta años a la que se dirige de forma brusca y con manifiesto desprecio. A mí tampoco me trata bien, de hecho, siempre se acomoda en la barra y empieza su juego de poder, mirándome fijamente, provocándome para ponerme nerviosa y someterme. Oye, sácanos dos cafés con leche. El mío en vaso. ¡Calientas la leche demasiado, está hirviendo! Pásamelo a una taza grande. ¡Pero bueno, si este café está helado, es que no tienes ni idea! Tú me vas a enseñar a mí, que he sido  camarera del  California treinta y cinco años! ¿Va a tomar usted algo más? Que te he dicho que este café está frío, ¿es que no escuchas? No le hable así, la señorita solo desea ser amable con usted.  La odio. Odio su manera de sorber el café, su forma de llevarse el croissant empapado a la boca, las manchas que exhibe en su vestido, una bata abotonada de arriba abajo, siempre la misma, como si no tuviera otra. No la aguanto. He entrado...