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EL MAR. HAIKUS MARINEROS DONOSTIARRAS

  El mar llena mis vacíos... Fotografía de Txaro Cárdenas Si el arte fuera efímero, el mar lo perpetuaría. TANKA Nº2 Un alcatraz yace desorientado  tras la tormenta. Sin bandada ni   rumbo,  varado  en tierra extraña. Fotografía de Lulis Juárez HAIKU Nº18 Baten las olas tu hosco bastión de piedra. Mar agitado. Fotografía de Txaro Cárdenas Fotografía de Txaro Cárdenas Fotografía de Txaro Cárdenas HAIKU Nº19 En la bahía las txalupas son puntos de la alborada. Txaro Cárdenas /  Moon Naciente HAIKUS (1) HAIKUS (2) HAIKUS (3) HAIKUS (4)
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HAIKUS (4)

  Cuarta tanda de Haikus y un Tanka. TANKA Nº 1 Viven ocultos en su verde atalaya y nos observan: precavidos, astutos, minúsculos insectos. Alcázar de Segovia . Txaro Cárdenas HAIKU Nº 14 Rozas el cielo, tamiz de las alturas que abrazas la luz. Parque de Kristinenea. Txaro Cárdenas HAIKU Nº 15 Sigo tu estela en dorado silencio. Música es mi alma. Foto de  sehoon ye  en  Unsplash Txaro Cárdenas /  Moon Naciente HAIKUS (1) HAIKUS (2) HAIKUS (3) HAIKU Nº 16 La luna de agua  es delicada y fina. Busca la sombra. Recámaras del corazón | Víctor Alonso  HAIKU Nº 17 Arde el azul, como flor en el aire. La noche en llamas. Fotografía de Rafael Hierro Txaro Cárdenas /  Moon Naciente HAIKUS (1) HAIKUS (2) HAIKUS (3)

EL JUEGO

  Un microrrelato. EL JUEGO Los gritos se escuchaban por toda la casa, pero el niño siguió jugando. Pronto las amenazas de su padre chocarían contra las murallas del castillo de Lego que estaba construyendo. Moon Foto de Jason Leung en Unsplash

HAIKUS (3 )

La luna en mis haikus no es un mero objeto de evocación de la naturaleza, es mucho más: es fuerza, esencia, inspiración, identidad.  HAIKU Nº 9 Ígnea luna que conmueves las aguas, tu luz me aguarda. ultramundos | víctor m. alonso HAIKU Nº 10 Dame una luna que me deje sin habla pero con verso. Pedro Lastra en Unsplash HAIKU Nº 11 Te espero aquí a las diez de la luna, nuestra hora mágica. HAIKU Nº 12 Ninfa indolente en su menguante sueño,  mi amada luna. HAIKU Nº 13 Vago como Eros con los ojos vendados  pero sin flecha. Christian Schloe Txaro Cárdenas /  Moon Naciente HAIKUS (1) HAIKUS (2)

HAIKUS (2)

Donostia, la ciudad vertical. El otoño, las bicicletas... Segunda entrada con mis haikus. HAIKU Nº 5 Tarde de otoño, la ciudad vertical ama el bullicio. Moon HAIKU Nº6 Por la mañana, leves gotas de lluvia. Isla entre brumas. Moon HAIKU Nº 7 Sol que adormeces  en silencio el columpio. Umbrío otoño. Foto de Jan Huber en Unsplash HAIKU Nº 8 Finas guirnaldas, gotas en blanco y negro, giro importuno. Si quieres leer más haikus, haz clic aquí  Txaro Cárdenas /  Moon Naciente

BIENVENIDA

Según la ONG Plataforma de la Infancia, en 2024, el 34 % de los niños y adolescentes españoles estaban en riesgo de pobreza y exclusión social. Víctimas de trata y abusos sexuales, utilizados para la mendicidad y explotados laboralmente, los niños y niñas siguen siendo el grupo más vulnerable.  Fotografía de Caroline Hernandez para Unsplash BIENVENIDA Despertó a la misma hora de siempre. Con los ojos entrecerrados, intentó concentrarse en los sonidos que le eran familiares antes de poner los pies en el suelo y entregarse a la rutina de todos los días. Pero aquella mañana las bocinas de los camiones de reparto habían enmudecido, tampoco podía escuchar el murmullo de las vecinas que salían a tender la primera colada o el griterío de los niños en la calle. En su lugar, el silencio, roto sólo por el trino de los pájaros, se apoderaba lentamente de la estancia junto con los primeros  rayos de sol. Recordó que ya no estaba en aquella ciudad, que ya no vivía con su padre, que ya no t...

LAS VIOLETAS

Escribí este relato inspirada en el tema Un ramito de violetas de Cecilia hace más de una década, en colaboración con la artista plástica y acuarelista Rosa Prat Yaque, que realizó la imagen de portada. Por aquella época yo era bastante novata en redes sociales... Algo de eso volqué en este relato. Este mes se cumplen cincuenta años de la trágica desaparición de Cecilia, valga esta republicación como homenaje. Diseño digital de Rosa Prat Yaque LAS VIOLETAS Ella Terminó de barrer la cocina. Se llevó una mano a la cabeza y sujetó un mechón rubio que insistía en explorar su mejilla mientras echaba una mirada furtiva hacia la luz que asomaba al fondo del pasillo. Allí, en la sala, absorto en la película de turno, se encontraba su marido. Aquel era su feudo, el lugar donde empleaba horas enteras de un tiempo libre que había desbaratado su rutina diaria. Antes de la jubilación fueron las prisas del día a día y su obsesiva dedicación al trabajo las que labraron entre ellos el silencio y la i...